Con el fin de dar apoyo terapéutico a familias con niños con diagnóstico de TEA (Trastorno del Espectro Autista) menores de tres años, la Unidad de Neurosiquiatría del Hospital Dr. Gustavo Fricke, desarrolló un programa piloto de detección precoz de niños con riesgo de Autismo, a través de la capacitación de enfermeras de CESFAM y la formación de agentes comunitarios. Estos últimos son madres voluntarias de hijos con autismo que fueron capacitadas como terapeutas y que viven en la comuna de Quilpué.

Durante el tercer ciclo del Programa, que se realizó en 3 consultorios de esa comuna, el equipo de Autismo, logró pesquisar una cantidad de 25 niños con diagnóstico de TEA quienes están ahora bajo tratamiento para atenuar sus síntomas y mejorar sus condiciones de desarrollo y su pronóstico a largo plazo.

Al respecto, la neuróloga infantil Valeria Rojas, de la Unidad de Neurosiquiatría del

Hospital Dr. Gustavo Fricke SSVQ y Jefa Programa de Autismo, señaló que “lo primero que hicimos fue capacitar a las enfermeras para la detección temprana del Autismo a través del método de screening, que se llama M-Chat, de tal manera, que al año y medio de vida, ya pudiéramos pesquisar los síntomas más tempranos de la condición, y ofrecerles a estos niños un tratamiento, que según la literatura científica internacional, ha demostrado ser muy efectiva en la atenuación de la sintomatología y severidad de los síntomas de los niños con riesgo de autismo”.

A nivel internacional, la prevalencia de autismo en niños es de un 1% por ciento, y la mayor dificultad de los equipos de salud para su tratamiento está en la pesquisa oportuna y en el acceso a los programas de salud específicos, como lo explica la doctora Rojas: “Cuando los niños están más pequeños es más difícil pesquisarlos. Tenemos 25 niños que ya están recibiendo tratamiento, y el poder hacer este tipo de intervenciones y terapias, que se realiza en forma intensiva en la sala de estimulación y en el hogar del niño, ha permitido que estos 25 niños hayan logrado disminuir la severidad de sus síntomas y tener la posibilidad de acceder al sistema público de salud y de quedar con controles y evaluaciones neurológicas en forma permanente”.

Una pieza clave de este programa de Autismo han sido los agentes comunitarios. Una de ellas es Keila Carrasco quien tiene un hijo de 15 años con autismo y ahora ayuda a madres con hijos pequeños con riesgo de Autismo. “Cuando a mi hijo lo diagnosticaron con Autismo, no tenía en mi entorno inmediato alguien con autismo, no sabía donde ir, qué hacer, a quién recurrir, y uno pasa por el período de aceptación y el duelo sola. Entonces, una de las grandes motivaciones para ser agente comunitaria voluntaria, fue acompañar y contener a las familias, y ése fue el puntapié inicial. Si bien es cierto, mi hijo ya tiene 15 años, uno nunca dejar de aprender”.

Otra agente voluntaria es Yeni Urtubia, quien comparte una visión similar “es un programa buenísimo compuesto por una neuróloga, una sicóloga y un terapeuta ocupacional que nos capacitaron y nos asesoraron en el seguimiento de los niños con riesgo de TEA, que eso es muy importante contar con un equipo multidisciplinario, entonces nos ayudó a fortalecer este proceso de acercamiento a las familias y a los niños”.

Para Jocelyn Rivera, beneficiaria del programa y mamá de un niño con diagnóstico precoz de autismo, esta iniciativa “fue demasiado importante porque cuando recibimos el diagnóstico de Autismo, golpeamos muchas puertas, buscamos neurólogos, desesperados, y al final, llegó este programa como caído del cielo, porque nos dieron la oportunidad, trataron a nuestro hijo con terapias gratuitas, que afuera tienen un costo demasiado elevado, entonces fue muy importante, fundamental, para que mi hijo haya avanzado mucho”.

Por su parte, Carmen Hadad, madre de un niño con autismo y ahora agente comunitaria sostuvo que “es difícil encontrar a los profesionales adecuados porque no son muchos los especialistas, de alguna manera, antes que nos propusieran participar, era algo que ya buscábamos, entonces cuando se nos presenta, fue como una respuesta a una necesidad que había, y por supuesto, nos motivó mucho a participar en ella”.

Las nuevas agentes comunitarias recibieron sus certificados que los acreditan como terapeutas voluntarios en TEA de manos de la Dra. Valeria Rojas y del alcalde quilpueíno, Mauricio Viñambres, en una ceremonia realizada en el CESFAM Quilpué con presencia de los equipos de salud de esa comuna, del Hospital Dr. Gustavo Fricke y familias beneficiarias. Para este año, el Programa de Autismo pretende expandirse hacia la comuna de Quillota para seguir mejorando la cobertura de salud publica en la red del Servicio Viña del Mar Quillota, SSVQ.